El Otoño Qiūtiān

Almas Vivientes - PLANTA SAN 01

EL OTOÑO QIUTIAN.

Y LA FLOR DE JAZMIN
Molihua

Expectante, consciente, y calmada.

Dispuesta a la vez sosegada en la espera de ser necesaria.

Mientras tanto entretenida por la luz blanca del otoño, y los movimientos de los cambiantes vientos, que ya llevan en si implícitos el vestigio del agua que vendrá, y la tosquedad del tiempo nómada de todo lo que se va a trasladar de una estación a otra, del desprendimiento y el despellejamiento.

Corizas, cortezas, corazas, pueden encontrar su momento de evolución a una nueva textura de futuro en este tiempo de otoño, con la flor de jazmín.

Tanto en el la intangible inmensa, sentida y sensible, ALMA

Como en el alma conformada, esa que tiene carne ,piel, bellos, y nos reviste, NUESTRO CUERPO.

NUESTRA ALMA DE CARNE.

 

Esa Sequedad:

Esa sequedad acuciante, que en este tiempo de versos frescos, y a la vez increpantes, suelen ponernos la piel “seca”, y los pelos punzantes, nos habla de que la energía del pulmón no encuentra la concordia con la humedad suficiente, con la que mantener la textura de la piel, y de los endotelios y mucosas.

 

Es el momento de rescatar el jazmín. (Molihua)

Y mezclado con miel .

Macerarlo.

30 flores.

En 1/4 de kg, de miel de azahar.

Al baño de María, se deja que la miel con las flores, se haga fluida, entonces , reposarla 5 minutos, y al poco filtrarla.. y la tendremos disponible para generar distribución y humidificación.

 

¿COMO USARLA?.

Hay una planta de regeneración de la piel del cuerpo, y a la vez de regeneración de la luz del alma, y su textura fotónica.

Es el EUCALIPTUS.

DECOCCION-INFUSION:

5 hojas en cocimiento 3 minutos, y en infusión 5 min. Y añadir una cucharada sopera de miel de flor de jazmín.

Remover y diluir la miel.

Tomar la infusión en 9 sorbitos.

Mientras tanto de sorbito a sorbito, respiramos acompañamos con la respiración la ingestión de la preparación. Así hacemos al pulmón afín a la preparación, y rescatamos a la vez el alimento celeste del aire respirado, con la consciencia de lo que estamos haciendo.

Aprovechamos para respirar el aroma de la infusión de eucaliptus con la miel de jazmín y dedicamos esa sutil información a nuestra alma sintiente y viviente. El eucaliptus nos dará ese blanco, esa Luz blanca, necesaria en el caja de los marfiles curvos “EL TORAX”. En donde tanto se queda adherido de lo vivido. A veces como telarañas que recogen información que en cierto momento nos bloqueo , algo, alguien, o nosotros mismos.

Como la hormiga cargada con la miga, se asegura la comida para el invierno, cada infusión de cada día, día a día. En este otoño  que es un momento donde la manifestación del cielo esta servida, nos va a traer el aliento del cielo, ya que el pulmón será cualificado para asumirlo, y distribuirlo en nuestro templo viviente. En esta alma sintiente. Y la sequedad necesaria se encargara de despellejar las costas del cuerpo y del alma, y traerá consigo, la miel de la muda, como la miel de la infusión a la dermis, que no es mas que agua cristalizada y elastificada.

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