El Otoño y la Flor de Jazmin

Almas Vivientes - PLANTA SAN 00

El otoño y la flor del Jazmin / Otoño: Quitian

Ideograma de otoño.

Así suena y asi se expresa oriente en cuanto a la exposición de la luz y el color blanco, que trae consigo el OTOÑO “QIUTIAN”.

Es el momento en el que la imperiosa expansión de la energía del verano empieza a contraerse. Y toda la dinámica de la luz atravesando el día, con la intensidad del calor del fuego, se va a ir haciendo más corta y se va a ir transformando en un matiz blanquecino, nacarado, como el de una perla. 

Dicen los textos de la tradición oriental, que el otoño nos da el soplo de la luz blanca, el sabor picante, y en su génesis de crear materia será ella la que nos dé el envoltorio sublime ,sutil, y a la vez milagroso, llamado piel, DERMIS por afuera, y endodermis, epitelios, mucosas por adentro.

El otoño nos lleva la energía de nuestro SER DE AFUERA, hacia a dentro. Es el momento, el camino, de regresar al interior, de renovar y purificar volviendo con ese Qi, esa energía al interior. La energía que estuvo expandida en la superficie, en el exterior durante estos meses de fuego, de verano. De presencia ardiente y casi inextinguible, ahora el soplo del OESTE , EL OTOÑO, le da calma al SOPLO DEL SUR , EL VERANO, y lo atenúa he invita a hacerse un camino de energía, contraído, profundo, fresco.

Y con ello cambia la mirada. El ser miraba hacia afuera invitado por la intensa luz del fuego, ahora mira hacia adentro, atraído por la languidez de un blanquecino y fresco aliento que se contrasta con la oscuridad micro -universal, que somos.

 El ser se conexionaba con el entorno, se pleomofizaba con el todo, de manera hábil, fácil, eficaz, por ese Qi expandido “creciente”. Ahora se retirar al interior, A SU INTERIOR, con la claridad de la luz blanca de la estación, lo oscuro se ilumina, y se revelara, aparecerán los grises y los destellos blancos como estrellas fugaces mostrándonos en el interior de nuestro ser , ESE ESPACIO, en donde habita en esencia, y palpita en origen, con su sentido de identidad.

 EL OTOÑO, y el ESPACIO DEL SER. Ahí hay mucha información, mucha sapiencia, una con la que se conecta fácilmente, otra que dormita, sencillamente porque aun no hemos profundizado lo suficiente en nuestra mismidad llamada, SER.

Y el otoño nos trasporta a esa dimensión profunda interna. Yen y con todo lo que hay y representa como crecimiento, evolución y descubrimiento, conexionarse con el interior. Si, el gran acontecimiento de descubrirse y descubrir está servido. Y a la vez la acción del movimiento de energía de la estación nos llevara a la TRANSMUTACIÓN, de nuestro ESTAR. Partiendo de la conexión con la dimensión profunda que representa nuestro ser. SER, Y EL SER, COMO CREACIÓN DEL UNIVERSO.

Estamos permanente sintiendo, sintiéndonos, haciéndonos sentir, pero si la creación se nos presenta como la ofrenda para nuestra vida, lo que nos da en estos momentos es precisamente SENTIR-NOS, y que podamos SENTIR MAS ALLÁ DE LO SINTIENTE.. PODEMOS SENTIR QUE  NOS SENTIMOS, AL SENTIRNOS MAS PROFUNDAMENTE.

Si desde la ofrenda providencial del entorno quisieras rescatar un impulso energético, un soplo vital y vivificante, hacia, por y ende… el hecho de la estación y su movimiento de energía. Así como LA LUZ DE ESA ENERGÍA DE LA CREACIÓN Y DE LO QUE SOMOS COMO MICRO – CREACIÓN, dentro de la MACRO-CREACIÓN, rescataríamos la flor del JAZMÍN.

Dispuesta y presta a energética y armonizar en nuestra realidad física, el movimiento de energía del otoño, la luz de nuestro ser, el viaje de profundizar hacia NUESTRO SER VERDADERO. Y a la vez, nutriente del Qi del pulmón , el órgano , que en este caso, representa estructuralmente a la estación con la que ya nos conjugamos y fundimos..

¿COMO?, CON LA FLOR DE JAZMÍN:

5 florecitas de JAZMÍN, maceran toda la noche en 1/4 de litro de agua, en un recipiente de cristal tapadito con un plato, y junto a una venta. Dejemos que la luz del amanecer ilumine la maceración y geometrice la energía y las cualidades del JAZMÍN, en el agua. ASI AL LEVANTARNOS, caldeamos el agua con las flores, al fuego, 1 minuto, sin llegar a hervir, y colamos, endulzamos o no. Y  lo tomamos en 9 sorbitos.

Continuará…

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